Restaurante y Cafeteria
La Tía Naiña vivió muchos, muchos años, creo que gracias a la copa de orujo que "para asentar el estómago" tomaba después de comer.
Me acuerdo de ella con la cara iluminada por el calor de la "piedra de las filloas" y por la felicidad de tener a los suyos a su alrededor.
Siempre decía que nadie hacía las filloas como su abuela. En casa siempre decimos que nadie hace las filloas como la Tía Naiña.
Solo esperamos que cuando habléis de filloas os acordéis de Casal de Mouros.
CartaCasalMouros.pdf, Carta Restaurante Casal de Mouros






